Ser un servidor en la Academia


Servanthood

Michael Atchison
Bioquimica
Universidad de Pensilvania

Entonces Jesús los llamó y les dijo: “Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen autoridad sobre ellos. Entre vosotros no será así. Más bien, cualquiera que anhele ser grande entre vosotros Será vuestro servidor; y el que anhele ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo.

De la misma manera, el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:25-28

Nosotros que estamos en la academia, a menudo nos encontramos en posiciones de autoridad. Tenemos autoridad para llevar adelante nuestras lecciones de la manera que consideramos más apropiada, y los estudiantes que trabajan en nuestros programas nos consultan por dirección. Nosotros que estamos en las ciencias, generalmente hacemos investigaciones de laboratorio con estudiantes, postdoctorados y técnicos bajo nuestra autoridad.

Aquí estamos en el peligro de pensar que estos individuos estan allí para servirnos, en vez de que nosotros les sirvamos. ¿Acaso nosotros que somos expertos en tareas buscamos más datos para fortalecer nuestras ultimas publicaciones, o somos siervos de estos individuos para proveerles con los mejores entrenamiento y educación posibles? Muchos en la academia sucumben al primer modelo. Los que seguimos a Jesus Cristo no deberíamos.

¿Cómo hacemos para convertirnos en siervo rey? Hace algunos años me he visto desafiado por esta pregunta (y hasta hoy en dia lo sigo siendo). Oí una cinta de las conferencias de NFLC del año 2000 en la cual Ken Elzinga de la universidad de Virginia explicó cómo él oraba por sus estudiantes. Ésa era una idea que parecido obvia, pero una que nunca había ejercitado completamente. Decidía ponerlo en práctica.

En 2001 asumí la dirección del programa de VMD-PhD en Penn. Los estudiantes generalmente toman cerca de ocho años para terminar este programa, así que tengo la oportunidad de conocerlos bien. Estos estudiantes son potenciales superheroes asi que es fácil caer en la trampa de pensar en ellos como productos que serán de exito y que básicamente haran que nosotros en Penn nos veamos bien. Es fácil ver cómo la incorrecta actitud rápidamente hace de estos estudiantes mis siervos, en vez de yo sus servidor.

Cuando asumí la responsabilidad del programa, llamé a cada estudiante a mi oficina para una reunión individual de una hora asi podía empezar a conocerlos y para planear sus futuras actividades. A lo ultimo, les dije que ahora estaban bajo mi cuidado, y que oraría por cada uno que estaba bajo mi cuidado.

¿Cómo querían que orara por ellos?

¿Así pues, cómo querían que orara por ellos? Usted puede imaginar el susto (y a veces la incredulidad). Esta rutina se repite cada vez que cualquier estudiante viene a mi oficina (lo cual es frecuente). Siempre les pregunto cómo quisieran que este intercediendo por ellos. Poniendo en práctica el plan (es decir, yo realmente orando por ellos), ha dado lugar a algo asombroso. Mientras yo orara por ellos, mi corazón por ellos cambiaba.

Sin duda mis oraciones por estos estudiantes en el trono de la gracia ha traido ventajas, pero algo sucede en mi también, y algo sucede en mis estudiantes. Hay una nueva conección con ellos. Sí soy rey sobre ellos en este programa. Pero soy un siervo rey buscando por los mejores intereses para ellos. No creo que podría mantener esa actitud sin orar frecuente por ellos.

Además, los asuntos de la Fe están en la mesa. La Fe está en la pantalla de radar. Preguntas sobre mi fe surgen con frecuencia, y he tenido muchas oportunidades para compartir el Evangelio, especialmente cuando los estudiantes están en gran necesidad. Ahora, no hay mas incredulidad cuando viene la pregunta de qué puedo orar por ellos. Vienen con listas. Sin embargo, debo admitir, es divertido ver el susto en la cara de los nuevos estudiantes que no tienen idea de la pregunta que les hago.

El ser un siervo rey requiere de una relación. Pidiendo por peticiones de oración, y orando, una relación es construida. Mis estudiantes no son máquinas unidimensionales de la ciencia. Orando puedo entrar en sus vidas y afirmar su valores como criaturas creadas en la imagen de Dios. Esta situación ocasionalmente surge cuando un estudiante esta en aflicción.

Puedo afirmarles que los valoro más por quiénes son, más que lo que hacen. Extrañamente, siempre traen mejores resultados una vez que comprende esto. Oh sí, oro por ellos también. Tal vez eso tengo algo que ver.