Cuándo Dios utiliza todas las circunstancias
Rae Mellichamp
Universidad de Alabama
Representante De la Faculty Commons
Como Cristiano, yo he dicho que creo en Romanos 8:28, que es verdad, que Dios usa todas las cosas para el beneficio de los que lo aman, a los que son llamados según su propósito. ¿Aplica esto fuera de la iglesia y la escuela dominical, en un mundo monótono de la vida universitaria?
Al fin de mi segundo año como profesor auxiliar, yo me sentía bien. No había escrito ninguna publicación académica, pero había terminado de enseñar cuatro clases de nivel graduado y recibí un premio de enseñanza sobresaliente. No tenía ningún plan de investigación para mi tesis y cometí un error grave como estudiante de nivel graduado — seleccionando un tema para la disertación que no me interesó, solamente porque obtenía dinero de una agencia del gobierno.
Un decano nuevo llegó esa primavera. Me invitó a su oficina. Mientras yo entraba, antes de acostarme en un sillón, me preguntó, “Creo que pienses que va a ser promovido pronto a profesor de asociado, ¿es correcto?”
Me sorprendió, pero tan pronto como pude le respondí afirmativamente. Nunca olvidaré su respuesta.
Me dijo, “¡No tendrás la promoción entonces, y jamás tendrás la promoción por todo el tiempo que soy decano de este colegio, hasta que empieces tu investigación y la publiques en un periódico académico respetado!”
Después de hablar, lo que puedo recordar es que empezábamos a gritar, y después de algunas palabras, me invitó de salir de su oficina.
¿Cómo responder a un gran cambio de eventos? Regresé a mi oficina y llamé a mi esposa, Peggy, y le dije que tal vez deberíamos planear mudarnos porque mi trabajo estaba terminado en esta universidad. Pensaba que nada peor podía pasar con lo que yo pensé fue una carrera académica de gran potencial.
Interesantemente, durante ese tiempo nosotros empezábamos a crecer en nuestra fe cristiana y a participar más en el ministerio de Cruzada Estudiantil para Cristo (Campus Crusade for Christ). Después de tener la oportunidad de reflejar en las palabras críticas del decano, podía ver que el tuvo razón.
Como Michael Behe lo decía elocuentemente en Darwin’s Black Box, “Si no publica su trabajo para que el resto de la comunidad lo evalúa, entonces no tiene ninguna base para trabajar en el mundo académico (y si ya tienes varios años enseñando, serás relegado).” Frente a ese reto, me propuse desarrollar una reputación en la investigación que podía dar gloria al Señor, como ya había hecho en mis actividades de enseñanza y de servicio.
Algunos anos después, fui nominado para la mesa de profesores invitados de investigación en administración de negocios, un investigador principal de la universidad, y recibí 120% de mi compensación regular para mis contribuciones investigativas a la escuela. Recibimos atención nacional e internacional de nuestra investigación y ganamos una enorme cantidad de publicidad y dinero a la Universidad de Alabama que continúa hoy, 12 anos después de mi publicación.
Fui a visitar al decano que me dio el difícil consejo hace algunos anos. Yo le dije, “Lo que me dijo – antes de echarme de su oficina en 1971 – fue el mejor consejo profesional que he recibido. No fue fácil, pero fue correcto. Gracias por decirme la verdad.”
Aprendí en el proceso que Romanos 8:28 es verdad y funciona – aun en las oficinas de la universidad. ¿Por qué lo dudamos? Empecé a aprender que cuando cosas malas me pasan, antes de preguntarse o criticarse o quejarse, es mejor observar y esperar y gozar como Dios, que es soberano, usará circunstancias adversas para conseguir lo que es mejor para nosotros. Si vivo otros 50 años más, tal vez pueda aprenderlo bien.
© 2006 Rae Mellichamp
tr. Julie Arteaga
