Involucrado en la Mision


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Esta semana he estado asistiendo a una conferencia sobre misiones en una iglesia. Tales conferencias ofrecen una maravillosa oportunidad para escuchar lo que Dios está haciendo alrededor del mundo. Uno de los puntos sobresalientes de estas conferencias es escuchar cómo Dios ha llamado a las diferentes personas a involucrarse en Su misión.

Sin embargo, hay algo que a menudo he notado en estas conferencias. Aunque nadie directamente lo menciona, existe una idea muy sutil que aquellos involucrados de tiempo completo en un ministerio cristiano pertenecen a una clase especial. Existen aquellos que están involucrados en una vocación espiritual y está el resto, que se han conformado con un trabajo secular. He hablado con muchos miembros de la congregación que escuchan a los misioneros diciendo algo esto:

¨Yo era como ustedes. Sentado en la banca escuchando a los misioneros y sintiéndome culpable. Me resistí por un tiempo pero luego me di cuenta que tenia la responsabilidad de estar en el ministerio. Eso fue hace 10 años cuando escuché el llamado de Dios a involucrarme en las misiones y mi vida nunca ha sido la misma. Dejé mi trabajo en el mundo secular, el cual odiaba, y ahora, vivo en una choza en África donde me siento realmente feliz y realizado, haciendo la obra de Dios. ¿No escuchas el llamado de Dios para tu vida, ahora mismo? ¿Cuándo vas a salirte de esa lucha diaria por la supervivencia y rendirte al llamado de Dios? Te sentirás miserable hasta que lo hagas.¨

Otra vez, nadie dice esto así de directo. Por el contrario, es algo muy sutil. Esta percepción es una mala interpretación de lo que es el verdadero llamado de Dios. Os Guinness define el llamado de Dios como ¨la verdad que Dios nos llama a Él de manera tan decisiva que todo lo que somos, todo lo que hacemos y todo lo que tenemos es vivido como una respuesta a Su llamado y para servirle.¨ Las Escrituras nunca describen el ministerio como secular o sagrado.

Imagina conmigo lo siguiente: ¿Qué pasaría si consistentemente escuchamos en nuestras iglesias que Dios da a todo el mundo talentos, dones espirituales y pasiones que nos guían hacia nuestra vocación (llamado)? Todos hemos sido llamados a una misión con Dios y el mejor lugar para realizar esta misión es en la arena de nuestro llamado. Ese llamado puede ser como profesor, como ama de casa, contable, plomero o misionero. ¿Qué pasaría si capacitamos a todo el mundo en cómo tener un ministerio allí donde invierten de 40 a 60 horas diarias? ¿Qué pasaría si toda profesión es honrada y presentada como un llamado de Dios? Se acabó el conflicto entre lo secular y lo sagrado. Todo lo que hacemos sería para la gloria de Dios.

Una cosa es segura, tendríamos menos personas sintiéndose miserables cuando entienden que su vocación es un llamado santo de Dios donde pueden unirse a Dios en su misión para el mundo. ¡Eso es lo que Dios tiene reservado para ti, hoy!

Pasaje bíblico: I Pedro 2:9 – ¨Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.¨

Punto de acción: Chequea (Revisa) los recursos para ser efectivo en la misión a la cual Dios te ha llamado en nuestra tienda para el Ministerio a Catedráticos, http:/store.clm.org.

Michael Sorgius
Oficina del presidente
Campus Crusade for christ