Mi Herencia

John Walkup, Ingeniería Eléctrica
Texas Tech University (Honorario)
Representante de la Facultad CLM
La Escritura nos exhorta como seguidor de Jesús, a guardar tesoros en cielo más bien que en la tierra donde los tesoros no durarán. Si alguna vez tuve duda duda sobre esta verda, fueron quitadas cuando me retiré de mi posición de la facultad en la Universidad de Texas Tech después de 27 años de enseñanza e investigación
Tenía altas esperanzas que mi departamento encontraria un investigador joven para reemplazarme y quien mantendría la calidad de nuestro equipo de Investigación óptico de Laboratorio de Sistemas. Graduamos cerca de 75 estudiantes de M.S. y de Ph.D. durante mi arrendamiento, y recibimos aproximadamente $5 millones en financiamiento para investigación.
Sin embargo, la investigación de óptica fue desacentuada. En el plazo de dos años de mi retiro, el laboratorio que había tomado años para construirla fue totalmente hechado a perder. Consecuentemente uno de mis colegas se fue para la industria, y el otro disminuyó su investigación personal. Estos acontecimientos inicialmente me desalentaron mucho.
Sin embargo, refleccionando en mi carrera académica, me di cuenta que los éxitos y las aclamacines son efímeras. Mi herencia duradera no son los articulos que publiqué o el NSF, concesiones de DOD o de la NASA- es el impacto que he tenido por Jesús Cristo en las vidas de mis estudiantes y colegas.
Por favor no me malinterprete en cuanto a la importancia en la excelencia que debemos tener en nuestras carreras profesionales. Claramente, somos exhortados en la Escritura a trabajar con todo nuestro corazón como para el señor (Colosesnses 3:23). Mis investigaciones han traido un montón de reconocimiento – y es tentandor vivir para eso. Mi punto es que no hay cantidad de éxitos ni reconocimientos mundanos que sean tan significativa como la que hacemos representando a Cristo como sus embajadores en nuestros universidades.
Poco antes que me retiré, tres estudiantes graduados compartieron que todavia se acordaban del día que me introduje 20 años atrás – incluyendo el hecho de que era Cristiano – durante la primera clase del semestre.
Tales experiencias me han convencido que nuestros estudiantes están activamente buscando por pistas de quiénes somos como gente, y responderán si son convencidos que nosotros nos interesamos más por quienes son como pesrona a que cuán bien se realizan en nuestras clases.
Mi ministerio actualmente con el CLM en el área de la bahía de San Francisco me ha dado el privilegio de trabajar con facultades muy intelectuales. Mi deseo es ayudarles a oír el llamada de Dios para valorar su relación con él sobre todo en sus vidas, y para valorar relaciones con la gente que todavía no conocen a Cristo.
